A pesar de la realidad de la sequía crónica que afecta a nuestro archipiélago, lo cierto es que este noviembre, nos ha brindado un respiro valioso después de una primera parte del otoño meteorológico con pocas precipitaciones.
Las recientes y abundantes lluvias han estado mejor repartidas que en otras ocasiones. Se han recogido acumulados destacables y en puntos concretos hasta importantes. Además ha vuelto a llover por vertientes e islas que en estos últimos años habían estado quedando al margen de las situaciones de inestabilidad como las áreas del Sur-Suroeste o en islas como Fuerteventura, Lanzarote o La Graciosa.
En mi opinión creo que en lugar de llorar por la nostalgia del pasado o lamentarnos por la situación a corto y medio plazo, deberíamos enfocarnos en los beneficios inmediatos que estas lluvias han traído consigo.
Los campos ya están reverdeciendo y por fortuna han sido precipitaciones beneficiosas para los cultivos, sin destrozos reseñables. Estas gotas le han dado un respiro a nuestros estresados ecosistemas con un agüita que permite se de un nuevo ciclo de regeneración esencial para la salud de la flora y fauna. Seamos agradecidos porque cada milímetro cuenta y es vital para reponer nuestras mermadas reservas de agua subterránea.
Tenemos que centrarnos y ser conscientes de que, salvo episodios puntuales, la situación va empeorando cada año.
Estos pequeños respiros hídricos solucionan poco, eso lo sabemos, pero tampoco lo arreglaría una temporada lluviosa entera puesto que necesitaríamos décadas de ciclos contínuos muy lluviosos para solucionar esta sequía definitivamente pero, seamos realistas, en el contexto que nos movemos es poco probable.
Sólo nos queda aprovechar cada momento positivo para celebrar la generosidad puntual de la naturaleza y prepararnos para afrontar con probabilidad peores temporadas y ojalá no sea así pero la tendencia es la que es y negarla solo trae mayor frustración.
Enviado desde mi SM-G991B mediante Tapatalk