Ciclón tropical “Cilida”. Imagen visible de alta resolución adquirida por la instrumentación a bordo del satélite meteorológico europeo Sentinel-3. 22 de diciembre de 2018.

En Isla Mauricio están muy pendientes de la evolución del ciclón tropical “Cilida”. Ayer alcanzaba la categoría 4 en la escala de Saffir Simpson, y hoy aún mantiene rachas de viento de 250 km/h o más.

Está previsto que pase al este de la isla, pero cualquier cambio de última hora tendría una gran importancia, por su cercanía al ciclón.

Las previsiones oficiales.

Estas previsiones indican que el ciclón pasará al este de Isla Mauricio, pero peligrosamente cerca.

Estado actual del ciclón.

Tras alcanzar la categoría 4 durante el día de ayer, hoy ha comenzado a debilitarse…

A pesar de todo, los últimos datos sobre el ciclón indican que mantiene vientos sostenidos de 110 KT que equivalen al límite superior de la categoría 3 en la escala de Saffir Simpson. Esto quiere decir que sigue siendo un ciclón muy peligroso. Capaz de levantar un fuerte oleaje y generar lluvias intensas, que afectarían a Mauricio en las próximas horas.

Las imágenes de microondas del ciclón indican que este está realizando un Ciclo de Reemplazamiento del Ojo, CRO (ERC, Eye Replacement Cycle, en inglés).

Ciclo de Reemplazamiento del Ojo.

Conviene recordar en qué consiste este proceso.

Los ciclos de reemplazo de la pared del ojo ocurren naturalmente en ciclones tropicales intensos (vientos > 50 m/s, 100 nudos, 115 mph) o categorías 3, 4 y 5 en la escala de vientos de Saffir-Simpson.

Cuando los ciclones tropicales alcanzan este grado de intensidad, usualmente, no siempre, tienen una pared del ojo y un radio de vientos máximos que se contraen a un tamaño muy pequeño, cerca de 10 a 25 km [5 a 15 mi].

En ese momento algunas de las bandas exteriores de lluvia pueden organizar un anillo exterior de tormentas eléctricas que lentamente se mueve al interior y le roba a la pared del ojo la humedad y velocidad que tanto necesita.

Durante esta fase, el ciclón tropical comienza a debilitarse (por ejemplo, los vientos máximos disminuyen un poco y la presión central aumenta). 

Eventualmente la pared del ojo exterior reemplaza la pared interior completamente y la tormenta puede mantener la intensidad previa, o en algunos casos ganar más fuerza.

Ejemplo de Ciclo de Reemplazamiento de la Pared del Ojo del huracán Wilma (2005). NOAA.

En el Atlántico Norte, un reemplazo de la pared del ojo ocurrió en el Huracán Andrew (1992) antes de tocar tierra en Miami. El huracán alcanzó una gran intensidad, se formó una pared exterior del ojo lo cual coincidió con un debilitamiento pronunciado de la tormenta, y como la pared del ojo exterior reemplazó completamente la pared original, el huracán se intensificó. Otro ejemplo es el Huracán Allen (1980) el cual pasó por ciclos repetitivos de reemplazo de la pared del ojo — yendo de categoría 5 a categoría 3 varias veces.

El descubrimiento de los ciclos de reemplazo de la pared del ojo, fue responsable en parte, por la cancelación del experimento de modificación de huracán, conocido como el Proyecto de STORMFURY, que llevaba a cabo el Gobierno de los Estados Unidos, ya que lo que los científicos esperaban producir, estaba ocurriendo frecuentemente como una parte natural de la dinámica del huracán.