Ciclón, huracán y tifón son tres términos que hacen referencia a lo mismo, aunque deben usarse de forma precisa para describir el mismo fenómeno en distintas áreas geográficas o en la totalidad de ellas, según el caso. Por ello su utilización genera aún cierta confusión.

Algunas veces, se oye o se lee un uso inapropiado de las tres palabras así que queremos aclarar de forma exacta cuándo debemos usar cada vocablo. Eso sí (aunque resulte casi escandaloso para muchos de los que nos leéis) lo que nunca debe confundirse es el tornado con ninguno estos tres términos, un hecho que lamentablemente seguimos observando en algunos medios de comunicación por imposible que pueda parecer.

El término ciclón

La palabra ciclón es un vocablo que se puede utilizar para designar a los vientos intensos acompañados de tormenta. También, de forma general, puede hace referencia a cualquier sistema de bajas presiones.

Realmente, se podría decir que es lo contrario a un anticiclón, puesto que en un ciclón la presión es más baja en el centro del sistema, al contrario en los núcleos de altas presiones.

Acerca de su origen, la palabra ciclón fue usada por primera vez por el científico anglo-hindú Henry Piddington alrededor del año 1840. Tiene su etimología en el griego κυκλών kyklón ‘círculo en movimiento’.

Por su extensión, la palabra ciclón se usa con mucha frecuencia para hablar de ciclones tropicales, un tipo de ciclón, aunque también hay ciclones extratropicales o incluso ciclones polares.

Ciclones extratopicales y polares

Los ciclones extratropicales, son aquellos definidos como sistemas meteorológicos de baja presión de escala sinóptica, localizados en las latitudes medias de la Tierra, que no presentan las características típicas de los ciclones tropicales ni de los polares.

El ciclón extratropical se forma a latitudes mayores a 30 º.

Estos sistemas de bajas presiones se vinculan a los frentes fríos y cálidos  y se podría decir que junto con los anticiclones, mueven el tiempo sobre muchas partes de la Tierra, produciendo los intervalos nubosos, las lluvias y los temporales en la mayor parte del Planeta.

Los ciclones polares son similares en comparación y tamaño a los ciclones tropicales, aunque generalmente tienen una vida más corta.

Suelen tener varios cientos de kilómetros de diámetro y vientos fuertes  pero a diferencia de los típicos ciclones tropicales estos se desarrollan con una extrema rapidez, alcanzando su fuerza máxima en 24 horas.

Los ciclones tropicales

Los ciclones tropicales son los que podemos dividir entre tifones y huracanes. Como sabéis, se trata de un tipo de fenómenos tormentosos que se caracterizan por una circulación cerrada alrededor de un centro de baja presión.

Hay siete  zonas principales de formación de ciclones tropicales: el océano Atlántico (quizás la que mediáticamente es más seguida en todo el mundo por la cantidad de países que pueden ser afectados), las zonas oriental, sur y occidental del océano Pacífico (igualmente muy importante por los países a los que baña), así como el sudoeste, norte y sureste del océano Índico.

Los huracanes

El huracán es la denominación que reciben los ciclones en el Atlántico norte y el Pacífico.

La etimología de esta palabra nace en honor a Juracán, el Dios del mal en el mar Caribe. Es el nombre que los colonizadores españoles dieron a zemi, la deidad del caos y el desorden. Era el dios en el que creían los nativos Taínos, asentados en las islas caribeñas.

En estos países tropicales estaban más que acostumbrados a lidiar contra estos sistemas tropicales y tal era el conocimiento sobre ellos que tenían que los Taínos eran conscientes de la espiral del viento de los huracanes por lo que utilizaban esa simbología cuando representaban a la Juracán

Los tifones

Los ciclones tropicales que se desarrollan en el Pacífico noroccidental reciben el nombre de tifón. De forma más exacta, toman esta denominación aquellos huracanes o ciclones tropicales formados en el Mar de China (Océano Pacífico Occidental).

Según los lingüistas, la palabra tifón viene del portugués tufão, término su vez sería originario de la palabra árabe طوفان, que significa tifón o también inundación y se pronuncia “tūfān”.

Dicha palabra vendría del latín typhōn (viento, torbellino), que a su vez procedería del griego τυφών.

Otra diferencia: las temporadas de desarrollo

Por último cabe recordar otra diferencia a tener en cuenta entre los ciclones: las temporadas de desarrollo de los tifones y huracanes son diferentes.

La temporada de huracanes en el Atlántico comienza el 1 de junio y se prolonga hasta el 30 de noviembre mientras que en el Pacífico nororiental, la temporada oficial va del 15 al 30 de noviembre. En el Pacífico noroccidental los tifones son más comunes desde finales de junio hasta diciembre. Y el norte del Océano Índico ve ciclones de abril a diciembre.