Un atlas nacional pone cifras y mapa al avance de la aridez y la degradación del suelo: el 40 % de España en riesgo de desertificación

El primer Atlas de la Desertificación en España confirma que cerca del 40% del territorio está inmerso en procesos de degradación ligados a la aridez, la presión humana y el cambio climático.

El proyecto, coordinado por equipos del CSIC y la Universidad de Alicante, consolida décadas de evidencias en 66 mapas temáticos sobre clima, agua, suelo, cubierta vegetal, biodiversidad y variables socioeconómicas, aportando un marco robusto para la gestión y la planificación pública.

Dónde se concentra el riesgo

El nuevo mapeo detecta focos críticos en el sureste peninsular, la meseta manchega, el sur de Extremadura, el valle del Ebro y áreas del Guadalquivir, además de los archipiélagos canario y balear.

Provincias del litoral mediterráneo y zonas vitivinícolas de Castilla y León y La Rioja aparecen también con una probabilidad elevada de desertificación, mientras que la cornisa cantábrica y Galicia resisten por su régimen hídrico y cobertura forestal más favorable.

Metodología innovadora y datos clave

Para estimar la probabilidad de España desertificación, el atlas emplea técnicas de inteligencia artificial (Random Forest) que integran señales de degradación en acuíferos, humedales y condición del suelo, junto a indicadores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Con datos recientes, el trabajo cifra la degradación en torno al 43% del país y sitúa la desertificación en más del 60% de las zonas áridas, un umbral que convierte la gestión del agua y del territorio en prioridad nacional.

Causas humanas y climáticas

El avance de España desertificación se explica por la combinación de lluvias más irregulares y temperaturas en aumento con usos intensivos del territorio: agricultura y ganadería de alta demanda hídrica en áreas secas, expansión urbana y turística, incendios y sobreexplotación de acuíferos.

La pérdida de productividad biológica y económica del suelo se acelera cuando la presión supera la capacidad de regeneración de los ecosistemas, tal y como subraya el marco conceptual adoptado por el atlas.

Impactos socioeconómicos y de biodiversidad

La degradación del suelo compromete la seguridad hídrica, la viabilidad de cultivos y la estabilidad de las comunidades rurales, favoreciendo la despoblación y el aumento de costes de gestión.

Los autores recuerdan que cuatro de cada cinco residentes habitan ya en zonas áridas o semiáridas, lo que magnifica la exposición a sequías, erosión y pérdida de servicios ecosistémicos en España desertificación.

Respuestas y prioridades inmediatas

El atlas nace para sustentar la Estrategia Nacional de Lucha contra la Desertificación y la meta de neutralidad en degradación de tierras.

Las líneas de acción que ganan tracción incluyen reutilización masiva de aguas residuales, mejora de redes para evitar fugas, desalación bien integrada y gestión agraria adaptada a la aridez, medidas que requieren coordinación institucional y financiación estable para revertir la tendencia en España desertificación.

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