La predicción de la aparición y la intensidad de los tornados es una de las tareas más difíciles para los meteorólogos.

Un estudio de investigación realizado por la Universidad de Carolina del Norte ha hallado un factor fundamental para su predicción en las capas más bajas de la atmósfera que ayuda a mejorar la predicción de los episodios tornádicos en el seno de las supercélulas.

La clave: el patrón de vientos por debajo de los 500 msnm

Tras analizar los datos arrojados por diversas tormentas severas, los investigadores se percataron de que la diferencia entre las supercélulas tornádicas y las no tornádicas estribaba en el campo de vientos entre 0 y 500 metros de altitud.

En concreto, el contraste se refleja en la forma en que el aire gira en la corriente ascendente: aunque todas la tormentas tienen un flujo ascensor, en las supercélulas el viento ascendente gira debido a la cizalladura (o lo que es lo mismo, la variación de la velocidad o de la dirección del viento con la altura).

¿Qué son las supercélulas?

Las supercélulas se tratan del tipo de tormenta más organizado que existe. Estas asombrosas estructuras nubosas son las responsables de la formación del granizo más grande y de los tornados más violentos posibles en la naturaleza.

Son tormentas muy singulares, en las que la corriente ascendente principal se encuentra en rotación y por lo tanto, describe un movimiento helicoidal (imaginemos un sacacorchos) formando lo que se conoce como mesociclón.

Este fenómeno se produce a consecuencia de la existencia de cizalladura vertical del viento que, con unos valores adecuados, resulta en la iniciación de la rotación de la columna de aire.

A simple vista no es fácil reconocerlas, a no ser que la atmósfera esté bastante limpia y libre de otros tipos de nubosidad, aunque su estructura visual es muy característica, tal como podemos apreciar en el siguiente vídeo de una supercélula no tornádica cazada el año pasado en mayo, también en los USA.

Simulaciones realizadas por el VORTEX 2

Las simulaciones realizadas por los investigadores pertenecientes al VORTEX 2 (Verification of the Origins of Rotation in Tornadoes Experiment) revelaron que si la condición de la cizalladura del viento en la parte baja de la atmósfera no es la correcta, la tormenta no es capaz de producir tornados debido a la falta de estiramiento cerca del suelo.

Cuando una supercélula presenta las condiciones favorables para formar un tornado, es porque una rotación muy amplia se presenta en el suelo y se estira por elevación de la corriente ascendente, aumentando la velocidad de giro.

El tornado se genera si el extremo inferior de dicha corriente ascendente giratoria llega a tocar tierra y eso se produce solo en la fase de estiramiento.