El tiempo durante el verano puede hacerse más persistente en el Hemisferio Norte, con situaciones meteorológicas más duraderas, si se cumple lo que apuntan los modelos climáticos para las próximas décadas.

Así lo indica un estudio de investigación realizado por científicos Potsdam Institute for Climate Impact Research, quiénes apuntan al calentamiento del Ártico como principal factor del cambio de patrón meteorológico. Norteamérica, Europa y grandes zonas de Asia serían las regiones más afectadas por esta situación.

Cambios en la troposfera superior

Lo novedoso de este estudio de investigación es que los meteorólogos creen que el calentamiento del Ártico provocará cambios en la troposfera superior, en las llamadas ondas planetarias, que provocaría que las situaciones meteorológicas fueran menos cambiantes durante los meses de verano.

Con ese patrón meteorológico, el tiempo se extremaría, produciéndose olas de calor más persistentes o pulsos de precipitaciones intensas y anormales en las distintas regiones del Hemisferio Norte.

Ya se está observando el cambio de patrón

Según este grupo de científicos ya se está empezando a producir el cambio de patrón: las sequías en Norteamérica o Escandinavia que han traído importantes incendios forestales en aquellas regiones son dos efectos inmediatos.

Por ejemplo, en este mapa medio de 500 hPa y anomalías, en escala de colores, para julio de 2018 podemos ver dibujada una potente dorsal que estuvo estacionaria sobre Escandinavia el pasado verano.

Situaciones meteorológicas estancadas

En el estudio se indica que la presencia del hombre está jugando con estos vientos troposféricos, impulsado por las emisiones de gases de efecto invernadero creadas su actividad distorsionando los patrones naturales.

Por lo general, las ondas, que transportan las cadenas de altas y bajas presiones,  viajan hacia el este entre el ecuador y el Polo Norte. Sin embargo, cuando quedan atrapadas debido a un mecanismo de resonancia sutil disminuyen la velocidad para que el tiempo en una región determinada se atasque. Las lluvias persistentes pueden convertirse en inundaciones, los días soleados en olas de calor y las condiciones secas en incendios forestales.

El trabajo evidencia que los vientos asociados a los sistemas atmosféricos  de verano se están debilitando y esto puede interactuar con las llamadas ondas cuasi estacionarias amplificadas. Estos efectos combinados apuntan a patrones de tiempo más persistentes y, por lo tanto, a condiciones más extremas.

Referencia: https://doi.org/10.1038/s41467-018-05256-8