Se registra la décima banquisa ártica más baja del registro en 2026

La banquisa ártica alcanzó su extensión mínima anual el pasado 12 de septiembre de 2026, con 4,60 millones de kilómetros cuadrados, empatando con otros años como la décima más baja de la serie histórica de observaciones por satélite.

De esta forma, la superficie helada perenne volvió a alcanzar una extensión muy reducida al finalizar la temporada de deshielo de 2026. Los datos analizados por el Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo (NSIDC) y la NASA sitúan el mínimo anual en aproximadamente 4,60 millones de km², registrado el 12 de septiembre.

El dato no supone un nuevo récord de mínima extensión, pero sí confirma la persistencia de valores excepcionalmente bajos en las últimas décadas. El mínimo de 2026 empata con los registrados en 2008, 2010 y 2025, ocupando conjuntamente la décima posición entre los valores más bajos desde que existen mediciones satelitales continuas.

La evolución resulta especialmente significativa cuando se observa la clasificación completa. Los 20 mínimos más bajos de la serie se han producido durante los últimos 20 años, una concentración que refleja el profundo cambio experimentado por el océano Ártico.

Un mínimo condicionado por la meteorología del verano

La extensión de la banquisa ártica no depende únicamente de la tendencia climática a largo plazo. Las condiciones meteorológicas de cada verano pueden modificar considerablemente la velocidad con la que desaparece el hielo.

Durante 2026, determinados patrones atmosféricos y una mayor presencia de nubosidad contribuyeron a limitar en algunos momentos la pérdida de hielo. La menor cantidad de radiación solar que alcanza la superficie puede ralentizar el deshielo, especialmente durante la fase final de la temporada.

Esto ayuda a explicar por qué algunos años recientes han registrado valores relativamente próximos entre sí, sin que ello signifique una recuperación de la banquisa. El décimo mínimo del registro continúa encontrándose muy por debajo de los niveles habituales durante las primeras décadas de observaciones.

Casi cinco décadas siguiendo la evolución del Ártico

Los satélites permiten conocer de manera continua la superficie ocupada por el hielo marino desde finales de los años setenta. Cada año, la banquisa aumenta durante los meses fríos y comienza a retroceder con la llegada de la primavera y el verano.

El mínimo suele producirse en septiembre, antes de que el descenso de las temperaturas vuelva a favorecer la congelación del océano.

Además de la superficie cubierta, los científicos estudian otros parámetros como el grosor y la edad del hielo, factores fundamentales para conocer la resistencia de la banquisa frente al deshielo.

El comportamiento de los dos polos

Mientras el Ártico alcanzaba su mínimo anual, la extensión del hielo marino antártico se aproximaba a su máximo estacional. Los datos de 2026 muestran también valores bajos en el continente austral, aunque la dinámica de ambos polos responde a procesos atmosféricos, oceánicos y geográficos diferentes.

El nuevo dato sobre la banquisa ártica se incorpora así a una larga serie de observaciones que permite seguir con detalle la evolución del hielo marino y los cambios que está experimentando el Ártico en las últimas décadas.

Cazatormentas
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.