El calor extremo se extiende más allá del verano en Europa

Un estudio científico basado en 45 años de datos meteorológicos, revela que los episodios de calor extremo están ganando terreno más allá del verano, aunque el cambio no se produce de la misma manera en todas las regiones del planeta.

Las situaciones de temperaturas peligrosamente elevadas no solo son cada vez más frecuentes, sino que también están apareciendo con mayor asiduidad antes y después de la estación cálida tradicional.

Los episodios de calor extremo ya no se concentran únicamente en verano

Este trabajo ha analizado 45 años de observaciones climáticas para determinar cómo está evolucionando la época del año en la que se producen estos episodios. La comparación entre la década de 1980 y el periodo 2015-2024 muestra una prolongación de la temporada de calor extremo en una parte muy significativa de las tierras emergidas del planeta.

El resultado más llamativo es que este desplazamiento no es uniforme. En algunas regiones, el calor extremo comienza a aparecer antes, durante la primavera, mientras que en otras se prolonga claramente hacia el otoño. Es decir, no existe una única evolución global.

Europa también está experimentando este cambio

El estudio encuentra señales especialmente interesantes en Europa. Mientras en algunas zonas los episodios extremos se están desplazando hacia los meses posteriores al verano, en Europa occidental predominan los cambios hacia los meses previos a la temporada cálida.

Esto significa que el riesgo asociado al calor extremo puede comenzar antes de lo que tradicionalmente se considera la temporada de altas temperaturas. El concepto de calor extremo verano empieza así a quedarse corto para describir la evolución observada.

Los investigadores utilizaron tanto temperaturas convencionales como indicadores capaces de valorar el calor húmedo, incorporando variables como la humedad y la radiación solar. Esta segunda aproximación resulta especialmente importante porque el calor húmedo dificulta la capacidad del organismo para refrigerarse mediante la transpiración.

Más días peligrosos fuera de la temporada habitual

Uno de los ejemplos más claros aparece en Phoenix, Estados Unidos. La ciudad pasó de registrar 183 días de calor extremo durante la década de referencia de los años ochenta a 338 entre 2015 y 2024.

Además, algunos episodios comenzaron a aparecer fuera de la temporada tradicional de calor. En 2024, después de una sucesión extraordinariamente prolongada de jornadas por encima de 38 ºC, Phoenix volvió a registrar temperaturas récord entre finales de septiembre y mediados de octubre.

Un problema para la adaptación frente al calor

La extensión temporal del calor extremo plantea también dificultades para la población y los sistemas de protección. Las ciudades suelen concentrar sus protocolos de prevención, alertas y recursos durante los meses centrales del verano.

Sin embargo, cuando las temperaturas extremas aparecen en primavera u otoño, la población puede encontrarse menos aclimatada y los servicios de protección menos preparados.

El estudio apunta además a que el calentamiento global explica buena parte del aumento observado, pero no por sí solo la diferente evolución entre primavera y otoño. Los cambios regionales en las precipitaciones, el uso del suelo y otros factores pueden estar desempeñando también un papel relevante.

Así, el calor extremo verano deja de ser una referencia suficiente para entender el riesgo térmico en un clima que está modificando también el calendario de sus episodios más peligrosos.

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