Un nuevo estudio indica que la burbuja fría Atlántica extrema el clima mediterráneo

Nuevamente, un estudio científico ha relacionado la presencia de una burbuja de agua fría atlántica, provocada por el deshielo de Groenlandia, en un clima mediterráneo más extremo, donde han aumentado los picos de calor y de las tormentas convectivas en el oeste del Mediterráneo.

El trabajo liderado por el meteorólogo de AEMET, el Dr. Juan Jesús González-Alemán, apunta a una posible conexión entre el deshielo acelerado de Groenlandia, una zona anómalamente fría en el Atlántico Norte y algunos de los episodios meteorológicos extremos registrados durante los últimos años en Europa occidental y el Mediterráneo.

Dicho estudio, todavía en fase de prepublicación y pendiente de revisión por pares, plantea la existencia de un mecanismo atmosférico en cascada capaz de conectar procesos que tienen lugar a miles de kilómetros de distancia. En este escenario, el aporte de agua dulce procedente del deshielo de Groenlandia modificaría las temperaturas superficiales del Atlántico Norte y favorecería cambios posteriores en la circulación atmosférica.

Una anomalía fría en el Atlántico Norte

El aumento de la descarga de agua dulce y fría procedente de Groenlandia puede generar un fuerte contraste térmico en el océano Atlántico Norte. Esta configuración incrementaría la inestabilidad baroclínica y favorecería la formación de borrascas y determinadas modificaciones en la corriente en chorro.

A partir de ahí comenzaría una cadena de procesos atmosféricos que podría tener consecuencias muy alejadas de su origen.

La investigación señala que esta configuración puede favorecer la construcción y persistencia de dorsales anticiclónicas sobre Europa occidental. El resultado sería un escenario propicio para episodios de calor atmosférico y marino especialmente persistentes.

En este contexto, la llamada burbuja fría Atlántica fría adquiere especial interés para comprender algunos patrones recientes del clima europeo.

Del Atlántico al Mediterráneo

La persistencia de las dorsales también puede modificar el transporte de masas de aire. Entre los procesos identificados aparece una mayor influencia de aire cálido procedente del norte de África, que puede desplazarse hacia latitudes más septentrionales.

El Mediterráneo occidental quedaría así expuesto a una combinación especialmente significativa: temperaturas atmosféricas muy elevadas, aguas marinas anormalmente cálidas y una elevada disponibilidad de humedad.

Esta configuración no solo puede alimentar olas de calor. También puede proporcionar energía y humedad para el desarrollo posterior de tormentas convectivas severas.

Por ello, la relación entre la burbuja Atlántica y el Mediterráneo no se limitaría al comportamiento de las temperaturas. El mecanismo propuesto también ayudaría a explicar por qué determinados episodios de calor extremo pueden terminar asociados a fenómenos tormentosos de gran intensidad.

El precedente del verano de 2022

Los investigadores encuentran una correspondencia especialmente llamativa con las condiciones atmosféricas observadas durante el verano de 2022, un periodo caracterizado por olas de calor excepcionales y temperaturas marinas muy elevadas en amplias zonas europeas.

Aquel verano también estuvo marcado por episodios convectivos extraordinarios. Entre ellos destaca un derecho mediterráneo con vientos destructivos que provocó importantes daños y víctimas.

Según la investigación, los años con un deshielo especialmente intenso de Groenlandia presentan condiciones más favorables para este tipo de combinación de extremos en el oeste euro-mediterráneo.

Un posible punto débil de los modelos climáticos

Uno de los aspectos más relevantes del trabajo es que los autores consideran que los modelos climáticos actuales podrían no representar correctamente este mecanismo.

En particular, los modelos CMIP6 tendrían dificultades para reproducir adecuadamente la entrada localizada de agua dulce en el Atlántico Norte. Esto plantea la posibilidad de que algunas proyecciones estén infravalorando determinados riesgos climáticos regionales.

La hipótesis de la burbuja Atlántica introduce así una nueva pieza en el complejo rompecabezas de la evolución futura del clima del Mediterráneo, aunque serán necesarios nuevos estudios para confirmar la magnitud y estabilidad de estas conexiones.

Cazatormentas
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.