El calor extremo se extiende más allá del verano
Un estudio científico basado en 45 años de datos meteorológicos, revela que los episodios de calor extremo están ganando terreno más allá del verano, aunque el cambio no se produce de la misma manera en todas las regiones del planeta.
Las situaciones de temperaturas peligrosamente elevadas no solo son cada vez más frecuentes, sino que también están apareciendo con mayor asiduidad antes y después de la estación cálida tradicional.
Más polen, más precipitaciones
Un estudio de investigación ha demostrado que el aumento de la concentración de polen en la atmósfera, incrementa el volumen de las precipitaciones.
De forma resumida, al elevarse los niveles de los distintos de pólenes que las plantas dejan en el aire, y dichas concentraciones subir a las capas altas de la atmósfera, facilitan la formación de hielo en las nubes y con ello, la posibilidad de que se generen lluvias.
El agua dulce está desapareciendo
Un estudio global realizado con más de veinte años de datos satelitales ha revelado una tendencia preocupante: el agua dulce está desapareciendo en amplias zonas del planeta.
Este recurso esencial, que sostiene la agricultura, el consumo humano y los ecosistemas, se encuentra bajo una presión sin precedentes debido al calentamiento global, las sequías cada vez más intensas y la explotación desmedida de los acuíferos.
Más contaminación, más tormentas
Un estudio de investigación realizado por científicos estadounidenses ha relacionado el aumento de la contaminación en la atmósfera con el incremento de las tormentas eléctricas.
El trabajo sugiere que las partículas contaminantes propician tanto la formación de las nubes de tormenta como la mayor facilidad para que se generen las descargas eléctricas en el seno de los cumulonimbos.
Aunque la investigación ha sido realizada en un ámbito geográfico norteamericano, los científicos indican que estas conclusiones pueden extenderse a otras zonas del planeta.



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